8 sept. 2018

Artes Visuales en Yucatán: cambio de estafeta

Artes Visuales en Yucatán: cambio de estafeta

Por Ramón González Valle
18 de agosto de 2018

Tal cual dicta la costumbre cuando hay un cambio de gobierno, los pedidos a los reyes magos han comenzado, ya que las solicitudes en cuanto a las nuevas autoridades culturales no se han hecho esperar, ignorando a los que están en posesión del cargo actualmente, pues ya no importan, pero por falta de comunicación de los mismos desconocemos las vicisitudes de cada cargo y cual es su campo de acción. Posiblemente hicieron lo mejor que pudieron, pero, de todos modos, son incapaces de realizar cabalmente todo lo esperado; de lo contrario, no habría carencias. Lo anterior significa que no se da un cheque en blanco sino que se esperan resultados eficaces de la siguiente administración y se desea que haga lo mejor posible.

En cuanto al área de artes visuales, mencionaré algunos puntos a golpe de memoria: no existe ningún museo dedicado a las artes visuales en Yucatán propiedad de algún nivel de gobierno, ya sea municipal, federal y estatal. Es necesario uno que preserve el acervo de artes visuales del estado y que tenga un espacio para la investigación, una biblioteca especializada en el área para la difusión de los artistas que nacieron o residen en la península yucateca y que, así mismo, traiga el cuerpo de obra de artistas de otras latitudes tanto nacionales como internacionales. En pocas palabras, asumir un papel en el mundo.

Tampoco existe la figura de un curador en jefe estatal para ordenar a los artistas y clasificar su cuerpo de obra. Hace falta también jerarquizar los espacios de exhibición para que sea un logro exponer en los más importantes, de tal manera que se pueda hablar de una carrera artística y exhibir en determinados espacios sea parte de un conjunto de logros. Falta hacer acuerdos con otros países para el intercambio de residencias artísticas y de exposiciones.
Un vacío importante es el editorial (no sólo en artes visuales), ya que hay que editar catálogos razonados de la obra de artistas y de las exposiciones, libros con investigaciones históricas del área, de teoría del arte, etc. Subir el nivel de lo exhibido, sin más exposiciones al vapor, pues es momento de exposiciones respaldadas por investigaciones transdisciplinarias (historiadores, museógrafos, curadores, artistas, etc.) que estén en exhibición por lo menos 6 meses y haya un catálogo físico resultante de las mismas. En este momento se apuesta por exhibir lo que sea y realizar un montaje de un día a otro, por lo general a marchas forzadas.
Asumir que Yucatán sí puede ser un estado que apueste a propuestas no convencionales para ser plataforma de artistas emergentes y posicionarse por ello, de entrada, reactivando la Bienal de Artes Visuales de Yucatán. Asimismo, terminar el proyecto de la Plancha como parque cultural y científico. Para generar nuevos públicos se tiene que apostar por un futuro y la formación artística, por lo que valdría la pena llegar a un acuerdo con la SEP para que haya talleres de artes visuales permanentes en escuelas primarias, secundarias y preparatorias.

Además, hace falta que la ESAY sea una escuela autónoma, este sería un avance gigantesco en cuanto a funciones y de manera filosófica. Hasta ahora, al director de la ESAY lo designa el gobernador del estado de manera directa, lo cual hace que el puesto sea un asunto de confianza y no necesariamente de méritos o continuidad por el buen trabajo realizado. Finalmente, también urge hacer un diagnóstico de las necesidades de todas las poblaciones en el interior de Yucatán y subsanarlas, no sólo la capital cuenta.

La pregunta es: ¿Quién sabe lo suficiente de la escena de artes visuales en Yucatán y tiene una visión más allá del estado y con experiencia? El nombre del último “jefe de departamento de Artes Visuales de Sedeculta” lo tuve que googlear ya que brilla por su ausencia, desconozco si hubo un comunicado de su posición y de qué iba hacer. Mientras tanto, hay un semi-abandono de la infraestructura del Centro de Artes Visuales y el taller de litografía que anuncian en su página no está funcionando desde hace tiempo.
A botepronto, pongo estas breves ideas a consideración esperando que, con esto, iniciemos el tan necesario diálogo entre la comunidad yucateca de artes visuales en relación con las instituciones culturales y sus próximos funcionarios, al cual se les debe exigir un perfil adecuado y un plan de trabajo. ¿Ustedes, qué opinan…?

Publicado originalmente en Soma el 18 de agosto de 2018:
http://yucatancultura.com/artes-visuales/artes-yucatan-cambio-estafeta/

29 ago. 2018

¿Están privatizando las artes visuales en Yucatán?

¿Están privatizando las artes visuales en Yucatán? 
El caso de galería Arte1010

Por Ramón González Valle
13 de marzo de 2018

Galerías privadas se adueñan de espacios públicos para beneficio de unos pocos

“La burguesía quiere del artista, un arte que corteje y adule su gusto mediocre”. 

José Carlos Mariátegui*

Me gustaría hablar de los favores y factores globales del neoliberalismo económico en las artes en los espacios expositivos públicos y de cómo la ciudadanía se relaciona con ellos, pero se trata únicamente de incompetencia local, de tener en puestos oficiales a gente sin formación en las artes plásticas y visuales; por ello, desconocen el área a pesar de sus buenas intenciones y cumplen de manera mediocre, hasta que un reloj descompuesto da la hora 2 veces al día.

Cuando se inauguró la Galería Municipal de Mérida -en el Museo de la Ciudad- se abrió la puerta a que los lugares oficiales en Yucatán fungieran como puntos de venta para particulares; es decir, en un acto de inconsciencia e incompetencia no separaron los intereses comerciales de los ciudadanos. Si bien hay puntos coyunturales, muchas obras y artistas no tienen como función primordial venderse para ser un objeto decorativo, sino comunicar mensajes complejos. Es común en Mérida que las galerías particulares ocupen como sitio de exposición los espacios oficiales. Esto ocurre al no tener un programa definido, menos una línea curatorial -tampoco un curador-, por eso exhiben por exhibir y muchos lugares carecen de personal. Esta situación es de los dos niveles de gobierno, tanto municipal como estatal.

Tampoco hay que confundir lo anterior con el hecho de pedir en préstamo obras para una exposición cuya temática es específica y en la cual existe una investigación y un trabajo previo llevado con seriedad, lo cual puede verse en la cédula con la leyenda “Colección privada”, o el ayudar a una asociación civil o a una causa social, lo cual es loable y encomiable, en la cual trabajan lado a lado la iniciativa privada y el gobierno para el bien común, como sucedió con la exposición “Arte Vivo Mérida 2018” inaugurada el 20 de enero de este año, en la cual crearon una sinergia de autoridades e iniciativa privada en beneficio de la Fundación México Vivo.

Pero pareciera que en la mayoría de las exposiciones institucionales se cubre una agenda por cubrirla, una inercia en el modo de hacer las cosas que lleva décadas; a veces cambian los nombres de los que dirigen, pero no los modos y las formas, lo cual es un problema sistémico que no va a cambiar por un texto y menos si toda la escena cultural piensa que está bien o solapa esta manera de hacer las cosas.

Para la iniciativa privada -que es otro ámbito- debería de crearse una ingeniería fiscal que promueva la compra de arte, la creación de una industria cultural autosustentable, que pueda crecer de manera sostenible que los artistas puedan vivir bien de esta actividad comercial; el darles espacio a los artistas es una solución estética, pero no soluciona ningún problema de fondo y forma, no se cambia la infraestructura económica para las artes. Mérida, al proclamarse como “Capital Americana de la Cultura” sin resolver lo básico de sus espacios de exhibición, se vuelve simplemente una falacia al decirlo y repetirlo, una mentira que tal vez muchos crean al ser repetida tantas veces.

En este tema de los espacios oficiales habría que promover los valores intangibles de la cultura encima de lo comercial; no obstante, ocurre lo contrario: la galería Arte 1010, la cual no existe físicamente, ha ocupado con anterioridad el Centro Artes Visuales (29 de junio y 27 de octubre de 2017) y actualmente ocupa una sala del Centro Cultural Olimpo, con la exposición “Arte más allá de Cuba” inaugurada el 22 de febrero de 2018, que no es otra cosa que un punto de venta (al tener precio las cédulas y punto rojo las ya vendidas) y una exhibición de su catálogo comercial, con exposiciones colectivas sin un cuerpo de obra coherente, sin discurso curatorial y museográfico. Su propio eslogan así lo demuestra: Buy – Sell your art (Compra – Vende tu arte).

Habría que preguntarse cosas simples, ¿se les prestó el espacio con sólo solicitarlo? Si es así, ¿cualquiera puede solicitarlo o qué tengo que ser o hacer para ser tomado en cuenta? ¿Lo rentaron? Si lo rentaron, ¿cuánto cuesta? Al ser una galería en línea, ¿paga impuestos? O peor aún, tal vez las autoridades culturales al no tener cómo llenar una de sus salas convocó a la galería. ¿El ocupar espacios que son de todos los ciudadanos para beneficio de unos pocos está bien? La escena artística yucateca se ha acostumbrado a estos modos de hacer cultura, modos de producción que ya se han normalizado, que solamente dan cuenta de una incompetencia ilustrada creyente de que así son las cosas a nivel mundial.

Quisiera inferir que no hubo dolo en ello, sino sólo buenas intenciones; quisiera pensar que las autoridades creen que así se impulsa la venta de arte, que darles espacio a las galerías es una iniciativa que formará mercado -aunque en realidad es un placebo-. Sin embargo, la situación es grave, porque con ello fomentamos un escenario nada alentador, donde el arte local corre el riesgo de privatizarse, tal y como le pasó al Carnaval de Mérida, que hoy en día ya no le pertenece a la gente, sino a las marcas comerciales. Como he evidenciado aquí, poco a poco eso está ocurriendo en nuestros recintos culturales.

*En “El Artista y la Época” (Publicado en Mundial: Lima, 14 de Octubre de 1925).

Publicado el 13 marzo de 2018 en Soma:

http://yucatancultura.com/artes-visuales/privatizan-artes-yucatan-arte1010/

3 nov. 2017

Exposición individual Alejandro Komori: MOCIÓN EMOCIÓN

Exposición individual Alejandro Komori: MOCIÓN EMOCIÓN
Por Ramón González Valle
3 de noviembre de 2017

En la obra de Alejandro Komori expuesta la galería ubicada en el primer piso del Apapacho en parte hay una pequeña retrospectiva y también hay trabajos nuevos, hay una exploración de los materiales de representación, en los soportes (superficies) en dónde se pinta, hay un cuidado de la forma y una presencia lúdica en su creación, su interacción con la danza y el movimiento. Es refrescante ver una museografía no tradicional en cuanto a montaje y disposición de las obras, en la que hay un juego evidente con el espacio y lo aprovecha en cada momento, es un posicionamiento ante el espacio, la obra tiene una presencia ineludible y una fuerza que atrae la mirada. Antes de entrar a la primera sala hay un dibujo/pintura de gran formato en la que se juega con los materiales hay una malla de alambre conteniendo el movimiento en un momento, figuras definidas/indefinidas, en una clara experimentación de los materiales y de la forma En la primer sala hay dibujos en gran formato de personas danzando, cuerpos masculinos y femeninos en movimiento, donde hay presente una base de dibujo académico, ineludible, jugando con el mismo, jugando con el lenguaje del dibujo y de la danza. En la segunda sala hay obras con un carácter lúdico visual que sale de la mismas, el uso de cuerdas que son parte de las obras crea líneas de dinamismo y de tensión espacial más allá de la pintura. El “accidente” es parte de las mismas, un expresar mediante dominar el espacio.


Lugar: El Apapacho. Calle 62 #354 entre 41 y 43. Col. Centro. Mérida, Yucatán.

26 jul. 2017

Entrevista por Katia Rejón a Ramón González Valle para Memorias de Nómada

La escena joven del arte yucateco: Entrevista a Ramón González Valle
19 de mayo de 2016


“Para mí, la generación de públicos se trata de educación. Los planes de estudio se deben modificar para que las nuevas generaciones valoren el arte”, escribió Ramón González en su página personal , en el 2013. Este sitio donde escribe sobre arte y exposiciones locales es de las pocas propuestas que existen en Mérida para leer e informarse de este tema en específico. Ramón también administra la página de Facebook “Artes visuales de la península” donde constantemente motiva el diálogo entre alumnos de arte, maestros, artistas e interesados en el tema. Ramón estudió Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (actual Facultad de Artes y Diseño de la UNAM), ha sido profesor de diseño, jurado en concursos afines, curador, museógrafo y expositor.
En el blog pueden encontrarse reflexiones acerca de la escena artística de la ciudad, ha dicho, por ejemplo, que Yucatán “tiene una micro-escena de artes visuales, las carreras a nivel licenciatura de artes visuales y casi todas las propuestas se sitúan en el centro de Mérida, ahí es donde se concentra la apropiación del espacio urbano, galerías y museos, un par de días bastan para recorrer todo”. A propósito de esta reflexión, le pregunto:
¿De qué manera influyeron las licenciaturas de Artes Visuales en la generación de nuevos artistas profesionales? ¿Se puede hablar de un antes y un después del surgimiento de las carreras en la UADY y la ESAY?
Con la creación de la licenciatura de Artes Visuales en la ESAY, ya que ésta fue primero, y tiempo después la UADY, se inicia una profesionalización en las artes visuales. Me atrevería a decir que es el hecho o fenómeno más importante en cuanto a las artes visuales en la Península de Yucatán de los últimos 50 años, si no es que más. Se abre la posibilidad de que las personas con la convicción verdadera de estudiar arte no emigren a otras partes a formarse. Había/hay un hambre enorme por aprender a un nivel formal, más allá de los talleres que se impartían/imparten en diferentes lados, ya sea casas de cultura, centros culturales o por parte de los artistas.
Ahora han pasado más de diez años de la fundación de ambas licenciaturas. En la Escuela Superior de Artes de Yucatán, el 25 de junio de 2004, y en la Universidad Autónoma de Yucatán, en 2005, se puede hacer un balance de los egresados. De ambas escuelas hay artistas que se podrían considerar emergentes en este momento. Una escuela es un punto de reunión de personas con condiciones y aspiraciones similares, el que entra a una escuela de arte es para tener una formación como artista en primer lugar. Al ser una carrera troncal también se forman profesionales de áreas afines: museógrafos, curadores, profesores de arte, etcétera. La principal responsabilidad de incidir de manera profesional en el entorno artístico es de las personas, de los estudiantes de arte, algunos realmente han asumido este compromiso, otros se pierden en el camino. Sí hay un después del surgimiento de ambas licenciaturas, se renovó la escena yucateca con artistas jóvenes, no tantos como marcaban las expectativas de cuando se fundaron las licenciaturas.
Hubo un choque entre los que defienden el arte tradicional con los jóvenes que hacían/hacen arte conceptual, en un entorno tradicional en términos generales. Aunque haya artistas que antes de la formación de estas escuelas abordaron el arte conceptual y existan jóvenes que hagan cosas tradicionales, el choque solo se dio en una vía, ante la falta de formación y conocimiento para el entendimiento de las manifestaciones artísticas. La descalificación fácil se esgrimió/esgrime hacia lo conceptual. De manera irónica el arte académico, de escuela, resultó ser más avanzado que lo que se hace de manera empírica. Ahora al parecer se ha estabilizado la escena y conviven diferentes manifestaciones al mismo tiempo en diferentes lugares.
¿Cuáles son los compromisos del artista con la sociedad, si es que consideras que los tiene?
Los mismos que cualquier ciudadano en un principio. El artista es un reflejo de su época en muchos sentidos, ya sea que denuncie, visibilice las problemáticas sociales. También es una evasión de las mismas problemáticas en su trabajo, disociándose de lo que pasa. En lo personal me inclino por aquellas obras en las cuales exista un compromiso social, pero también hay que conocer al autor  para que esta obra sea un reflejo de su pensar y hacer, que exista una congruencia y no un proyecto para colgarse de una situación para obtener cierto estatus.
¿La obra producida en Mérida es una reacción ante nuestro contexto, o cuáles son los temas que abordan?
Sí es una reacción a lo que pasa. Creo que hay mucha evasión de la realidad en la mayoría de los que producen obra, una especie de entretenimiento mezclado con decoración. Sí hay excepciones, no todo es gris, pero son la minoría.
¿Cuál es su opinión sobre el artista autodidacta, en qué se diferencia del artista académico? ¿Qué tiene uno que el otro no tenga?
Un artista académico, en términos ideales, debe tener una formación integral en cuanto a las artes visuales: un conjunto de conocimientos y habilidades especializados, capaz no solamente de generar una obra, también debe poder generar documentos teóricos de diversa índole, esto avalado por la institución en la cual estudió. Las tesis para titularse son prueba de los documentos que generan. Y un autodidacta no tiene estas curadurías y estructuras de conocimiento y hacer que dan la institución. La mayoría de los aportes escritos provienen de personas de la academia. El área apenas se está profesionalizando, esto significa que conviven autodidactas con personas avaladas por las instituciones, tal vez estemos en un falso debate de quiénes aportan más o quiénes aportan menos. Lo que es cierto es que mientras más personas preparadas y avaladas existan el entorno mejorará. Posiblemente haya una falta de experiencia por los que apenas acaban de salir de la academia, pero entre estos ya hay egresados con más de diez años de labor en el arte. Hay personas con lo mejor de ambos lados, así como también que alguien sea autodidacta o de academia no significa que sepan hacer las cosas.
¿El arte visual puede generar interacción social? ¿Cuál es el vínculo entre la obra y el espectador?
Sí puede generar una interacción social, hay una rama del arte conocida como artivismo, en la cual se conjugan el arte y el activismo. En esta área se involucra al espectador, y ya no es espectador solamente, es partícipe de la obra y de su creación.
Si gran parte de la población no conoce la narrativa o no está sensibilizada con el arte abstracto, ¿el artista debe hacer un arte más accesible o el público debe indagar y tratar por su cuenta de comprenderlo?
Es una responsabilidad compartida el sensibilizar al público en general, para todas las manifestaciones, no solo el arte abstracto. Lo ideal sería desde casa, en los diversos niveles educativos, en las galerías y museos y diversos espacios de exhibición. Y si el público coincide con el artista, a ésta pregunta debe poder responder la temática de su obra y significado. Y también el público tiene que tener la mente abierta, averiguar aquello que le cause dudas. El arte no se debe hacer más accesible, o fácil de digerir, para eso están las industrias del entretenimiento, es por ello que la parte didáctica de todos los involucrados en el proceso de apreciación del arte deben hacer su parte.
¿Qué opina de la afirmación que llevamos medio siglo atrasados en el arte?
Creo que es un desconocimiento de todo lo que se hace. Por una parte los mecanismos para difundir los eventos artísticos no son contundentes, si no eres parte de la escena en algún nivel no te enteras de nada. Y por otro lado el desinterés hacia la producción artística de los mismos creadores, produce frases como de que llevamos “medio siglo” de atraso, incluso cuando en la parte tecnológica ya han habido performances con mapping 3D y en donde hackean consolas de videojuegos para interactuar con gráficos. Lo que hace falta es madurar un discurso de índole conceptual, puesto que la escena es joven. Aún le falta la experiencia y vivencias para hacer un discurso complejo y sólido. También hace falta mejorar las infraestructuras para el arte, ya que Yucatán no tiene ningún Museo de Artes Visuales propiedad del estado a nivel municipal, estatal o federal, recordando que el Macay es una Asociación Civil.
¿El arte como disciplina en la educación básica y media superior cumple con las expectativas de formar seres humanos sensibles y empáticos; o considera que está basada en destrezas, alejada de modelos de pensamiento como dice Gimeno Sacristán?
No soy pedagogo, puedo hablar de mi experiencia personal: en la educación básica, primaria y secundaria el arte prácticamente no existe, fue hasta la Preparatoria (UNAM), que hay un interés por parte de la institución para la formación integral de las personas, y los profesores estaban comprometidos con ello. Hay talleres de pintura, escultura, dibujo, etcétera. Así que a nivel media superior la UNAM sí cumple con el modelo de Sacristán.
¿Cómo se podría evaluar la cultura desde otra perspectiva que no sea económica?
La cultura es tangible e intangible en muchos sentidos, se podría considerar una evaluación las reflexiones constantes en cuanto a ella, la crítica de arte y estudios de carácter antropológico, sociológico, político, etcétera, los diversos artículos de opinión. Se piensa y actúa en torno a ella de manera constante. La visión económica no está cerrada, pero habría que complementar con una visión humanitaria.
¿Contra que compite el arte?
En términos de audiencia, compite con la industria del entretenimiento, de lo fácil, de lo digerible, de la moda, esta industria es ineludible e invasiva, se encuentra en todos lados. El tener espacio y tiempo para el arte se ha convertido en un reto para la mayoría, incluso los que se dedican a él. En términos ideológicos contra un pensamiento homogeneizado neoliberal en el arte de lo que se debe de sentir, pensar y hacer, en cuanto a lo operativo del sistema.
Hay que tratar de ser honestos ante un sistema que premia lo cómodo, tanto público como las instituciones.
Publicada originalmente en la revista "Memorias de Nómada" el 19 de mayo de 2016: http://www.memoriasdenomada.com/la-escena-joven-del-arte-yucateco-entrevista-a-ramon-gonzalez-valle/


Texto de sala | Helymus: Exposición de juguetes personalizados

Helymus es el fruto del trabajo colectivo, en el cual hay retroalimentación constante por parte de los participantes. La temática y eje conceptual es partir del libro “El héroe de las mil caras” (1949) por Joseph Campbell, donde cada uno de los participantes en la presente muestra construyó un personaje, con diferentes puntos de inspiración y referencias, como plantea Nicolas Bourriaud, no se trata de hacer algo desde cero se trata de un proceso de post-producción, en el que se plantean cuestionamientos de que se puede hacer con lo ya hecho y lo ya dicho, insertase en momentos y temporalidades con una visión contemporánea desde un punto de vista y proceso del diseño actual.

A los munnys personalizados se les ha denominado con el nombre de art-toys (juguetes artísticos), pero estos a pesar de su carácter lúdico, son obras para la contemplación, en un momento donde la producción masiva es avasallante, el hacer lo contrario es un acto de resistencia, el apreciar el trabajo delicado artesanal, en este no hay la repetición fría de una serie de procesos industrializados, hoy en día son un área del diseño. La presente muestra son obras únicas y hay más de un mes trabajo en cada una de ellas.

La exposición está conformada por alumnos del cuarto semestre de la Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual de la Universidad Mesoamericana de San Agustín (UMSA), guiados por el diseñador/artista/geek Christian Pacheco, el cual los ha conducido en gran parte del camino y pulido para que tengan un conocimiento práctico del diseño, ya que el resultado es fruto de un trabajo planeado con una meta específica; solo me queda felicitar de corazón a cada uno de los participantes en este proceso continuo en el que inician.

Ramón González Valle
21 de mayo de 2017

Exposición colectiva Helymus
Inaugurada el 21 de mayo en el  Museo de la Ciudad de Mérida